Los tramos cedidos pertenecen a la vía que discurre entre el Puente de Zapedo y el Puente de la Maza, y que corresponden a más de un kilómetro en el caso de Valdáliga y a más de cinco kilómetros y medio en el de San Vicente. La situación de la carretera es especialmente relevante, ya que recorre de Este a Oeste gran parte del Parque Natural de Oyambre.
El consejero de Obras Públicas, Ordenación del Territorio, Vivienda y Urbanismo, José María Mazón, firmó hoy con los alcaldes de Valdáliga y San Vicente de la Barquera la cesión de dos tramos de carreteras al Ejecutivo regional, que se ocupará así de mejorar la carretera de Gerra, que discurre por el Parque Natural de Oyambre.
Este proyecto se ejecutará en doce meses y supone una inversión de 2.256.000 euros. Las obras saldrán a licitación la tercera semana de septiembre y forman parte del Plan de Choque puesto en marcha por la Consejería, según informó el Gobierno en nota de prensa.
Los tramos cedidos pertenecen a la vía que discurre entre el Puente de Zapedo y el Puente de la Maza, y que corresponden a más de un kilómetro en el caso de Valdáliga y a más de cinco kilómetros y medio en el de San Vicente. La situación de la carretera es especialmente relevante, ya que recorre de Este a Oeste gran parte del Parque Natural de Oyambre.
La actual calzada, de casi seis kilómetros y medio, tiene dos carriles, carece de arcén y presenta irregularidades en su anchura. Además, destaca la fuerte presencia de vehículos en la zona en la época estival y la carencia de un aparcamiento adecuado para todos ellos.
Las obras tienen como objetivo renovar la plataforma y características de la carretera y construir un paseo peatonal entre la Ría de la Rabia y el barrio de La Playa de San Vicente. Además, pretende mejorar la seguridad vial de los usuarios y ordenar el acceso a los espacios de aparcamiento, retirándolo hacia el interior.
Para ello, se renovará el firme, se mantendrá el trazado, ampliando la anchura de la carretera en aquellas zonas en las que sea necesario, y se mejorará la señalización y el balizamiento de la vía.
También se tendrá especial cuidado con el drenaje con el fin de mantener la continuidad de los cauces por los que transcurre y evitar posibles deterioros en la vía. Para ello, se colocará una cuneta de hormigón en todo el trazado.
El paseo peatonal que se construirá dispondrá de más de cinco kilómetros de longitud y metro y medio de anchura. Además, se instalará una barandilla de protección para mantener la seguridad de los viandantes.
Debido a la singularidad del paraje por el que discurre la carretera, se ha tenido especial cuidado en el impacto ambiental que cualquier obra pudiera generar en el Parque Natural de Oyambre.
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